Una de las obras insignias de esta administración a cargo de López Obrador es sin duda el Tren Maya el cual planea ser un detonador del turismo en el sur del país, pero ¿realmente será un negocio? Aquí analizaremos los puntos a favor y en contra.
El costo económico y medioambiental
Lo primero que hace pensar que el Tren Maya no será un negocio es el alto costo de la obra pues este puede ascender a los 140 mil millones de pesos. Además, el tiempo de la obra puede ser realmente largo prolongándose más allá de este sexenio.
Además del alto costo de la obra, en términos monetarios, el financiamiento de la obra no ha sido el más aprobado pues muchos recursos vienen de recortes como los realizados al sector salud. Por si fuera poco, el costo medioambiental es demasiado alto ya que para construir algunos tramos habría que talar y destruir la selva maya.
Los argumentos a favor
De acuerdo con el gobierno, este tren traerá una gran cantidad de beneficios detonando el desarrollo económico en la parte sur del país. Además, este tren atraerá a una gran cantidad de turistas aumentando así la derrama económica.
La popularidad de la península de Yucatán y la rápida movilidad y accesibilidad que ofrece este tren son argumentos que podrían hacernos pensar que el tren será un negocio. Según un estudio de PwC, el valor presente neto supera los 200 millones de peso lo cual hace ver que este negocio será más que rentable.
Argumentos a favor y en contra
De acuerdo con una encuesta realizada por el portal mexicano de préstamos en línea Dineroahorita.mx, quienes apoyan este proyecto usan como argumentos el hecho de que el tren será moderno, permitirá moverse a los turistas de una ciudad a otra rápidamente, así como contará con múltiples estaciones y en la noche se encargará de mover mercancías.
Por otro lado, los que están en contra de este proyecto argumentan que el daño ambiental, mismo pretexto usado para cancelar el NAICM, el alto costo de la obra y la baja calidad del proyecto, sin mencionar la corrupción en el mismo, harán que esta obra termine como un “elefante blanco”, una obra inservible.


